LA ESPIRITUALIDAD DE:
SAN JUAN DE LA CRUZ
Muy a menudo nos preocupamos tanto por la cáscara o corteza, que nunca llegamos a la fruta. Quiero decir que llegamos a estar tan fascinados, tan satisfechos con las imágenes de Dios que hemos almacenado, que nunca llegamos a Dios mismo.
Él no puede irrumpir a través de nuestras distracciones, a través de la superficie de nuestras plegarias.
Nuestras ideas acerca de Dios son como cortinas y velos, que encubren la verdadera riqueza espiritual que se encuentra detrás de ellas.
Como Dios no puede ser abarcado en ninguna imagen, en ninguna idea particular, debemos dejar detrás nuestra tentación de comprenderlo, para llegar a unirnos con él.
"·El Señor dijo a Moisés: Reúneme al pueblo en torno a mí..." y ellos se acercaron y permanecieron al pie de la montaña, mientras la montaña ardía en llamas hasta el mismo cielo, entre tinieblas de nube y densa niebla.
Luego el Señor habló desde el medio del fuego. Ellos oyeron el rumor de sus palabras, pero no percibieron figura alguna, sino sólo una voz.
"Así como ustedes no vieron semejanza alguna en Dios en el día que les habló desde el medio del fuego en el monte Horeb, tengan cuidado de pervertirse, fabricándose alguna imagen tallada". (Deuteronomio 4.10-12, 15-17)
<<Ten cuidado de los falsos dioses>>
No temas a la noche - Pág.118 - Editorial San pablo
(almas_peq)




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