domingo, 26 de junio de 2011

El aborto es un crimen, defendamos la VIDA

UN PÁRROCO TOCA A MUERTO POR LOS NIÑOS ABORTADOS

Milán: Todos los martes las campanas de la parroquia de Guissano, localidad de la diócesis de Milán, doblan a muerto durante un minuto, a las doce y media de la tarde, precisamente la hora en que el quirófano del hospital vecino comienza la matanza de niños no nacidos, en las operaciones de aborto provocado, fijadas para la semana.
La iniciativa del párroco, Don Agostino Cerri, ha levantado una fuerte polémica en Italia, especialmente por su procesamiento judicial por producir ruidos molestos, algo inadmisible, -para los denunciantes abortistas - en una sociedad civilizada.
Al celo justiciero del magistrado de primera instancia, Niccolo Franciosi, que impuso al ruidoso sacerdote una multa y la obligación de no tocar más en esas circunstancias, para no provocar molestias, respondió Don Agostino con un acto de desobediencia civil -"dejaré de doblar las campanas, dijo, sólo si me ordena el Cardenal.-que ha encontrado eco en los campanarios de otras muchas localidades italianas.


Por lo demás, el Cardenal de Milán, el Jesuita Carlo María Martini, no sólo no le ordenó callar, sino que se ha opuesto por vía legal a la decisión del juez Franciosi.
La "guerra de las campanas" saltó incluso a las primeras páginas de los diarios de toda Italia, a los que no han dejado de llegar protestas de todo tipo y comentarios que recuerdan el lema liberal de Cavour: 
"libre Iglesia en libre Estado".
Entre las personalidades que firmaron articulos de protesta figura el director de cine Franco Zeffirelli, quien se queja del absurdo que supone impedir a una comunidad cristiana hacer oír su voz angustiada para despedir a los inocentes suprimidos injustamente "por el egoísmo y la imprevisión de los adultos"
Zeffirelli arremete contra la hipocresía del pretexto aducido en la querella, considerando el estruendo de las motos , discotecas y transistores. En cambio -dice- el sonido de las campanas es un sonido antiguo y gentil, que nos recuerda el mundo del bien, del cual nos hemos alejado infelizmente.
Quizás el problema esté en que, más que en los oídos, esas campanas pueden ser molestas a las conciencias, como declaró el párroco de "Guissano:"Si el sonido de las campanas está teniendo tanto realce, y la gente lo relaciona con los abortos practicados en el hospital vecino, no es problema mío sino de quien la escucha; es una cuestión personal, de su propia intimidad y de sus propias convicciones; un asunto de conciencia que cada uno debe solucionar dentro de sí".
Finalmente, tras escuchar las conclusiones de los abogados defensores -o los argumentos en el curso de la polémica- el juez Niccolo Franciosi  ha absuelto a Don Agostino Cerri, "porque el hecho denunciado no existe": las campanas de la Iglesia de los Santos Felipe y Santiago ni siquiera se oyen en el hospital, distante un kilómetro, aunque su revuelo haya recorrido toda Italia.
El párroco de Guissamo -Don Agostino de 62 años y 40 de sacerdote- podrá seguir tocando a muerto por sus hermanos más pequeños" los niños abortados", mientras el cardenal de Milán no se lo impida. Y al Cardenal Martini de 59 años, no parecen disgustarle las campanas...





La nota presentada es de hace muchos años atrás, pero creo que tiene su valor. Ojalá Dios permita que muchos se sumen a las filas de quienes defendemos la vida desde la concepción. El aborto es un crimen y no debemos dejarnos convencer. Jesús es Vida, Jesús está en cada niño asesinado en el seno materno.



(S.B.)




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